
Movimiento para aprender. Comunidad para crecer.
Un colegio laico, bilingüe y de jornada completa en Tigre. Con espacios pensados para que los chicos tengan ganas de venir, contarte lo que pasó y volver.
Abrimos nuestras puertas en 2027.
Creamos Calasanz porque algo se estaba perdiendo.
Vimos demasiadas veces lo mismo: chicos que llegan al jardín con los ojos abiertos y terminan la primaria preguntándose para qué van a la escuela. No es un problema de los chicos. Es un problema del diseño.
Quisimos construir una escuela donde los chicos quieran estar. No solo que tengan que ir.
Una metodología basada en evidencia
Nuestra propuesta se apoya en la evidencia científica y las inteligencias múltiples. Así aprendemos acá.
Los espacios
El espacio como maestro
Los chicos no se quedan en el mismo lugar todo el día. Se mueven. Recorren espacios temáticos, cada uno diseñado para despertar algo distinto. El atelier para crear con las manos. El laboratorio para observar y experimentar. El invernadero para entender cómo crece lo vivo. El templo para hacer silencio y pensar. Todo tiene intención.
Los proyectos
Todo conecta
Los proyectos atraviesan toda la institución: en los números, en las letras, en las canciones de la mañana y en el invernadero. Lo que se construye acá es de todos: los espacios, los materiales, las ideas.
El rol docente
Maestros que guían
En cada sala hay dos docentes: uno en español, uno en inglés. No están parados frente a un pizarrón. Están en movimiento junto con los chicos, facilitando, acompañando, observando y descubriendo, haciendo las preguntas que abren en vez de las que cierran. Trabajan en dupla porque el verdadero aprendizaje bilingüe es una experiencia vivida en dos idiomas a la vez.
Comunidad
Las puertas están abiertas
Las familias son parte del aprendizaje de sus hijos. El colegio tiene espíritu de club: un lugar que es de todos los que lo habitan.
Diez espacios diseñados con propósito
Cada rincón despierta algo distinto: integrar emoción, arte y ciencia a través de las inteligencias múltiples.
De sala de 2 a tercer grado. Sin saltos. Sin apuros.
Diseñamos una transición donde el juego y el movimiento siguen siendo protagonistas mientras los chicos aprenden a leer, a escribir y a pensar matemáticamente. Cada etapa respeta los tiempos de cada uno.
Ver niveles y un día en Calasanz
Esto no es un proceso de admisión. Es el principio de algo.
Queremos construir Calasanz junto a las familias que creen que la educación puede ser distinta. Este formulario es el primer paso de ese encuentro.